Debate filosófico: Juanito Conclusión

Estamos a nada de terminar 2015… En estos días siempre recuerdo todo lo que he vivido durante el año que se va, y la verdad es que siento nostalgia por algunos recuerdos. Otros sí que me alegro que ya hayan pasado… Pero en el fondo me alegra saber que en pocos días la vida nos concederá una nueva oportunidad para empezar de cero en algunos aspectos. El llevarlo a cabo o no ya depende de cada uno.

Como os dije la semana pasada, hoy compartiré con vosotros mi opinión acerca de si Juanito es, o no es, una mala persona. Para los que no sepáis de qué estoy hablando, hace exactamente una semana publiqué la entrada Debate Filosófico: Juanito donde planteaba una situación -bastante corriente.

Antes de daros mi opinión quiero compartir con vosotros lo que se ha estudiado respecto al tema. El caso es que cuando estudié psicología recuerdo que vimos varios casos en los que se daban situaciones como la que os planteé: una persona está en apuros, la agresión está sucediendo delante de muchas personas y por increíble que parezca… nadie hace nada. ¿Por qué? Porque está en nuestra condición social. No significa que todas y cada una de las personas que están presenciando la agresión sean malas o no tengan corazón, significa que nuestra forma de actuar se ve influenciada por los agentes externos. Esto es lo que se conoce como bystander effect o efecto del espectador. Os dejo un artículo por si le queréis echar un vistazo: https://www.psychologytoday.com/basics/bystander-effect

Lo que este artículo dice básicamente, es que la presencia de otros desmotiva a un individuo para ofrecer su ayuda. En 1964 hubo un asesinato de una mujer en Nueva York que sucedió delante de varias personas… y ninguna intervino o llamó a la policía. Los Psicólogos Bibb Datané y John Darley llegaron a la conclusión de que las personas son más propensas a ayudar cuando están solas o en presencia de pocos individuos; y de cómo la influencia social que ejerce el grupo condiciona al individuo sobre cómo actuar. De hecho, hace unos años recuerdo ver por la televisión cómo una persona gritaba en el metro pidiendo ayuda porque acababan de agredir a otro y la gente pasaba literalmente de largo. Y chicas, sabéis que más de una vez han dicho que en caso de estar siendo agredidas en lugar de pedir ayuda gritéis fuego. ¿Por qué? Porque en ese caso la vida de los transeúntes también correría peligro.

En el caso de Nueva York, cada espectador tras ver la inactividad del resto, concluyó que su aportación no era necesaria (seguramente porque concluirían que uno de ellos ya había tomado las medidas pertinentes -sea se, llamar a la policía). Esto último es mi propia interpretación.

Por supuesto que  esto no debe usarse como una excusa para no intervenir. De hecho siempre, o casi siempre, hay alguien que al final termina interviniendo y, una vez esto sucede, más personas se unen y se crea un efecto increíblemente humano. Todo está en nuestra mente y como en todo, podemos trabajar para construir una mentalidad fuerte y no tan influenciable. Pero para ello es importante ganarle el pulso al miedo y fomentar nuestra confianza personal.

 

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