Somos lo que pensamos

Helloo everyone!

Hoy hace un día espléndido, el sol ha salido de su escondite y la verdad que con tanto frío se agradece.

Quiero hablaros de mis raíces. Muy pocos saben que tengo ascendencia brasileña por parte de madre, y cuando me lo preguntan es como si las piezas de un puzzle imaginario terminaran de encajar. “Tu forma de hablar, tus gestos y trato no es el típico español”, eso es lo que me dicen, asique muchas veces la gente se sorprende cuando digo que sí, que yo soy de Madrid.

En mi familia somos todos unos aventureros, me he dado cuenta. Tengo familiares por todas partes del mundo, y no conozco a la mayoría, aunque si hay un destino que está en el número 1 de mi ranking es Brasil. Oh meu Brasil, si te conociera… Si pudiera conocer esos parajes tan maravillosos sobre los que oí hablar de pequeña. Oh meu Amazonas, eres el pulmón verde del planeta y se empeñan en destruirte; en destruirnos.

Esto me lleva a pensar en los sueños. Sí, esas aspiraciones secretas que todos tenemos. Cuando era niña tuve uno entre muchos sueños, y era uno muy, muy simple: me veía rodeada de pinturas, manchada hasta los topes, en una habitación blanca llena de cuadros y lienzos. Siempre lo asumí como un sueño y nunca di por hecho que se pudiera materializar en realidad. Hasta ahora. Esto no significa que no podamos tener más de un sueño; más de un anhelo. La vida no es tan corta como parece; sólo si escogemos el sendero más surcado nos despertaremos un día preguntándonos dónde está esa vida que tanto estuvimos buscando… y en el proceso de alcanzarla nos la perdimos por el camino.

– Uf, me da mucho respeto sólo de pensarlo.

No os voy a mentir, yo lo que se dice claras, claras, las cosas no las tengo. Eso sí, tengo cierta idea de hacía qué área me gustaría enforcar mi futuro, y por primera vez tengo la sensación de que mi presente está bien encaminado.

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A veces me gustaría haber sido como aquellas personas que han tenido claro desde que nacieron su propósito. Pero cuando recuerdo todo lo que he vivido, las personas que he conocido y que estoy conociendo, doy gracias por esta incertidumbre. Sin ella no estaría experimentado; no me habría equivocado y, sobre todo, no habría descubierto que el coraje se forja. Aprender a levantarse amigos, después de una y otra y otra caída es lo que cicatriza nuestras heridas y nos define como personas. Aprender a ser vulnerables, a mirar al miedo de frente con una sonrisa y aún así, aún así seguir por el camino menos transitado es una de las decisiones más gratificantes que podremos tomar en nuestra vida.

No os pido que hagáis lo que yo he hecho, os pido que por un momento miréis a vuestro alrededor y veáis belleza. Nuestros pensamientos no sólo nos definen como individuos, también definen el mundo en el que vivimos. Si creéis en bondad veréis bondad; si creéis en vosotros, el mundo recompensará vuestra osadía.

 

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