¿En qué basas tus decisiones?

The future belongs to those who believe in the beauty of their dreams“. Eleanor Roosevelt

Muchas veces creemos imposible que algo nos pertenezca por el mero hecho de no haber nacido con ello. Pero no tiene nada que ver tener algo con merecerlo, porque al fin y al cabo sólo valoramos aquello por lo que hemos luchado con pasión, entrega y conciencia.

De pequeña me preguntaba por qué había personas que tenían la vida tan resuelta, tan.. fácil, al igual que también me preguntaba por qué otras tantas personas tenían que sufrir tanto, trabajar desde edades tempranas y aún así no terminaban de alcanzar el estilo de vida que tanto “merecían”. Sí, de pequeña tenía muchas dudas respecto a lo que es justo y lo que no. Hoy entiendo que merecer algo implica primero ser conscientes de ello. Si yo sé que merezco una vida digna, voy a esforzarme por tener los estudios y el conocimiento que me permitan alcanzar ese estilo de vida. No hay más. Por supuesto es un tema muy complejo en el que las dudas e inseguridades nos pueden poner en jaque.

Si os soy sincera, con 18 añitos no tenía la menor idea de qué hacer con mi vida. Incluso ahora tengo dudas porque hay tantas cosas que me encantan. Fue esto precisamente lo que me llevó a estudiar Creación y Diseño, el darme cuenta de que no debía dejar pasar la oportunidad de exprimir al máximo mis habilidades. Todos y cada uno de nosotros tenemos un talento, una capacidad que nos hace destacar y no tiene que estar necesariamente relacionada con los deportes, la música o el arte. Puede que sea nuestra habilidad para hablar en público -habilidad que, como bien dice la palabra, se desarrolla con la práctica, lo mismo que sucede absolutamente con todo lo demás-, o nuestra capacidad para relacionarnos con los demás; nuestra capacidad para arriesgar o tomar decisiones bajo presión… ¡Hay infinitas!

 

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No creo que debamos arrepentirnos de tener dudas, de equivocarnos y seguir intentándolo; de cambiar de rumbo si este no funciona o de apostar todo lo que tenemos por un sueño que quizá esté por llegar. Eso sí, lo peor que podemos hacer es compararnos con los demás o medir nuestras capacidades en función de los méritos y triunfos de otros. Todos tenemos la capacidad de escoger entre un camino u otro, sólo pido que no infravalores los talentos que la vida te ha dado. Son una bendición y un regalo que debemos acoger sin miedo.

Estoy segura de que todos y cada uno de nosotros sabemos la vida que merecemos. Compadecernos de nosotros mismos no nos va a llevar a ninguna parte. Sabemos cuándo estamos satisfechos o cuándo somos capaces de correr una milla más. La decisión de apostar por nosotros está en nuestras manos y en las de nadie más.

La próxima vez que veas a alguien con un Ferrari probablemente sea por alguna de las siguientes razones: la persona está forrada -bien porque trabaja como un condenado/a pero de manera digna, bien porque es corrupta-; es el marido/mujer de alguien que está forrado; es familiar de alguien que está forrado; lo ha alquilado; lo ha pagado con dinero sucio. Tú también podrías tener un Ferrari, pero quizá las prioridades de quien tiene un Ferrari son muy distintas a las tuyas, sin olvidar que hay quienes trabajan como esclavos capitalistas por un sueño, en tal caso yo añadiría que es también trabajo pasional. Pero volviendo a las preferencias: quizá tú prefieras tener un trabajo que te permita recoger a tus hijos del colegio, quizá prefieras tener una vida tranquila, sin preocupaciones e ir a la playa de vacaciones. Quizá para ti sea más importante pasar 4 semanas con tu familia o amigos, que tirarte 365 días al año trabajando sin descanso para tener un nivel adquisitivo to’ loco. Puede ser que en lugar de vivir en el centro de la ciudad, prefieras vivir en la periferia para poder proporcionar a los tuyos una calidad de vida que la sociedad vende como al alcance de unos pocos. ¿Significa eso que todo aquel que tenga un Ferrari es un desgraciado/a en su vida personal? No creo, pero sí implica unos sacrificios que no todos estaríamos dispuestos a hacer.

Como puedes ver, todo son decisiones que tomamos en base a nuestras prioridades. Todos, absolutamente todos, tenemos la capacidad de lograr aquello que nos propongamos usando los medios que dispongamos. Ahora, ¿es posible tener calidad de vida y un sueldo decente? Por supuesto. Si te lo propones lo conseguirás. Suena a tópico pero es que realmente es así de simple, sólo tienes que creer de corazón que lo mereces.

 

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